Todos los hábitos que debes tener en cuenta para cuidar de tu higiene bucodental

La manera más tonta de estropearnos la vida a nosotros mismos es no dedicar diez minutos cada día al cuidado de los dientes. Está comprobado el efecto adverso que eso conlleva para nuestro cuerpo. Y es que no solo podemos tener problemas de índole bucal si no cumplimos con los requerimientos en los que insisten una y otra vez los dentistas. Una mala higiene bucodental también ocasiona problemas en partes del cuerpo como la cabeza o el oído. En otras palabras: si no cuidamos de nuestra boca, podemos irnos preparando para sufrir dolores de todo tipo. Ya hay demasiadas personas que pueden confirmarnos esta hipótesis.

Esos diez minutos de los que hablamos no son otros que los que tardamos en cepillarnos tres veces al día nuestros dientes. se trata de una de las mejores inversiones de tiempo que podemos hacer como seres humanos. Y es que, sacando diez minutos al día para cuidar de nuestros dientes, nos evitamos muchos dolores y los disgustos que nos dan los dentistas cuando nos dicen que tienen que intervenir en nuestra boca para corregir problemas como la caries, la halitosis o demás asuntos relacionados con una mala higiene bucodental.

Es cierto que para cuidar de nuestra salud bucodental es imprescindible seguir también otro tipo de consejos. En una noticia publicada en la página web de El Confidencial se hace referencia a una manera muy interesante de mantener cuidados nuestros dientes más allá del triple cepillado diario. Se trata de beber mucha agua para contrarrestar los líquidos que perdemos mediante la sudoración a lo largo del día. Aunque se trata de una medida que es idónea para el verano, es conveniente que siempre la tengamos en consideración con independencia de la época del año en la que estemos. Y es que no hace falta que sea verano para sudar.

Otra noticia en este caso publicada en la página web de El Español, aseguraba que otra de las maneras de cuidar de nuestros dientes es consumir una determinada serie de productos. En el texto, se menciona alguna fruta, como la manzana o la naranja, que nos ayudan a eliminar algunas de las bacterias presentes en nuestra boca. También se hace referencia a los productos lácteos, como la leche, el queso o el yogur. Gracias a este tipo de productos, se pueden eliminar de nuestra boca todos esos ácidos que terminan jugando una mala pasada para nuestras piezas dentales.

Cuidar de nuestra higiene dental se está convirtiendo en uno de los hábitos de millones y millones de españoles. Se trata de una buena noticia, no cabe duda, pero para lograr un éxito rotundo en este sentido se necesita tener en cuenta, en opinión de los profesionales de la clínica dental Maroto Vellón, una serie de cuestiones que son complementarias al cepillado diario de nuestros dientes. Cuestiones como mantener una buena alimentación, hacer deporte o beber agua, además de la mínima visita anual al dentista, son algunos de los requisitos más importantes a la hora de mantener una salud bucodental que no deje opción a ningún problema en una de las zonas más importantes de nuestro cuerpo: la boca.

¿Y si solo me cepillo los dientes tres veces al día, obviando el resto de recomendaciones? 

Esta es una de las preguntas más habituales de las personas cuando escuchan las recomendaciones que os hemos trasladado en párrafos anteriores. Los españoles hemos cometido el error, en general, de tener una vida demasiado sedentaria. Aunque es cierto que hemos mejorado en el cuidado de nuestros dientes, nos da pereza tener que salir a correr o a hacer cualquier tipo de deporte y tampoco solemos llevar una dieta cuidada, especialmente porque muchos de nosotros comemos fuera de casa todos los días por causas laborales. Y eso puede entrañar riesgos para nuestra boca aunque nos cepillemos los dientes correctamente todos los días.

Ni que decir tiene que la visita anual al dentista siempre tiene que estar marcada en rojo en nuestra agenda. En este caso, ocurre lo mismo que podría pasar con la visita a cualquier especialista de la salud humana: que identifique un problema en nuestro cuerpo del que no nos hayamos dado cuenta. La visita anual al dentista servirá, por tanto, para prevenir cualquier tipo de problema que nos pueda amargar la vida tarde o temprano. Dicen que prevenir es mejor que curar y aquí tenemos un gran ejemplo de ello.

Valoramos muy positivamente ese aumento de la conciencia que hemos mostrado los españoles al respecto de nuestra salud dental. Pero no nos podemos relajar lo más mínimo en este sentido. Hay que seguir intentando mejorar nuestras condiciones de vida y una de las mejores formas de hacerlo es, sin duda, establecer patrones y hábitos que aseguren nuestra higiene y, por ende, nuestro bienestar y calidad de vida. Este es el camino más seguro hacia el objetivo que todos y todas perseguimos en esta vida: la felicidad.

 

El erotismo sigue ganando adeptos a través de sus artículos y juguetes

Nos encontramos en una sociedad en la que, poco a poco, parece que empezamos a ser mucho más libres para hablar de lo que sea, sin tener que escondernos o avergonzarnos de cualquier cosa. Era una verdadera necesidad que así fuera. Y la verdad es que hay mucha gente que lo ha agradecido de una manera realmente grande. Si los políticos, la población y las instituciones continúan hablando de libertad, es obvio que hay que poner todos los medios para que cualquier persona pueda hablar de lo que sea. Sin necesidad de sentir miedo por ello.

Uno de los temas que más ha notado este cambio es el sexo. Durante décadas, en España no se podía hablar de este asunto sin que alguien nos mirara mal. La tradición católica de nuestro país, unida a la mentalidad demasiado decimonónica de muchas personas e instituciones, ha sido la responsable de que eso fuera así. Ahora, el sexo es un tema recurrente y al que todo el mundo suele acudir todos los días, incluso aunque sea con personas a las que prácticamente no conocen de nada. Seguro que muchos de vosotros y vosotras habéis experimentado alguna situación similar.

Un artículo publicado en la página web Psicología y Mente comentaba la definición de erotismo e intentaba aclarar algunos conceptos relacionados con este asunto. En cuanto a la primera, el autor hace referencia al dios Eros y las conductas que solemos asumir como propias cuando hay una atracción entre dos o más personas. En lo que respecta a los conceptos, hay varios que son clave: besos, abrazos, sexo, estimulación oral o, incluso, masturbación. Desde luego, a nadie le cabe la menor duda de que la atracción se nutre de todos y cada uno de estos elementos.

Una de las mejores maneras de comprobar si a la gente le gusta el erotismo o no es conocer qué porcentaje de personas tienen juguetes eróticos para utilizarlos durante el acto sexual o en soledad. Según una noticia publicada en la página web oficial de Radio Televisión Española, el 53% de los españoles y las españolas tiene uno de estos juguetes, y no solo eso, sino que la mayoría de ellos y ellas lo suele usar, al menos, una vez por semana. De estos datos se puede resolver lo siguiente: en España nos gusta, y mucho, todo lo que tiene que ver con el erotismo.

En nuestro país, el gusto por el erotismo sigue creciendo a medida que pasan los años. Es lo que nos han indicado desde Comercial Apra, cuyas cuentas indican, a su vez, un volumen cada vez mayor de este tipo de artilugios en el interior de nuestras fronteras. En una sociedad en la que ya no hay ataduras de ningún tipo en lo que tiene que ver con el sexo, la adquisición de juguetes eróticos se ha convertido en algo habitual y que a nadie le resulta extraño o le da vergüenza reconocer. Eso, desde luego, ha sido uno de los avances sociales más interesantes de los últimos tiempos en España.

No os confundáis: no solo las mujeres los adquieren

Como en tantos otros ámbitos de la vida, en el del erotismo también hay lugar para los estereotipos. Es triste, sí, pero es así. Muchas personas suelen tener una idea preconcebida de este asunto incluso aunque los datos empíricos le demuestren lo contrario. En este caso, suele haber una cierta tendencia a pensar que son las mujeres el grupo de población que más depende y que más compra artículos eróticos. Pero lo cierto es que no tiene necesariamente por qué ser así.

De hecho, la evolución de los últimos años pone de manifiesto que cada vez son más los hombres que deciden adquirir un producto como de los que estamos hablando. El motivo es simple: disfrutar es algo que depende de cada cual y, desde luego, también ellos han descubierto que pueden hacerlo a través del placer que se pueden inculcar a sí mismos. Desde luego, si algo hay que tener claro en lo que respecta al mundo del erotismo es que hay mil y una maneras de disfrutar. Y hay que sacar provecho de cuantas más, mejor.

En la sociedad hay cada vez más personas que tienen claro que el erotismo ha venido para quedarse y que va a jugar una baza cada vez mayor en lo que tiene que ver con la sexualidad de las personas. Es una manera estupenda de descubrir lo que nos gusta y de disfrutar de uno de los aspectos de la vida que más alegría, felicidad y placer nos proporcionan. Quien no quiera experimentarlo, que no lo haga. No hay nadie obligado a ello. Pero se estará perdiendo una de las mejores facetas de la vida. Que lo tenga claro.

Las residencias de estudiantes se ponen de moda

Hay momentos de la Historia en los que todo aquello que parecía obsoleto termina poniéndose de moda una vez más. Para ello incluso tenemos expresiones como «vintage», que definen a la perfección lo que estamos hablando. Se trata de un asunto que ocurre en todos y cada uno de los ámbitos de la vida: los productos que las empresas comercializan, los hábitos de la gente, las corrientes de pensamiento… No hay un solo parámetro en la sociedad que no haya sido afectado por alguna tendencia pasada que parecía obsoleta pero que ha terminado poniéndose de moda o, como se dice ahora, siendo trending topic.

Os traemos un ejemplo que ilustra lo que hemos comentado en ese primer párrafo. Hablamos del gusto por las residencias de estudiantes como mejor lugar de convivencia entre jóvenes que se encuentran en proceso de formación como profesionales de cualquier campo. Durante muchos años, es cierto que lo habitual era adquirir un piso porque daba la sensación de que eso permitiría al joven o la joven disponer de más libertad, algo que nunca ha sido realmente cierto. La subida de los precios en el alquiler de los pisos ha vuelto a poner a las residencias de estudiantes en lo alto de las preferencias de las familias de los estudiantes.

Y para muestra, un botón. Una noticia publicada en el diario El Español aseguraba el número de plazas totales en las residencias de estudiantes de todo el país iba a ser de 105.000 y que, además, había un gran apetito inversor en todo lo que rodeaba a este sector. Esta es la mejor prueba de que lo que veníamos diciendo en el párrafo anterior es cierto y que las residencias de estudiantes han vuelto a ponerse de moda en los últimos años. Son muchas las familias que ya han apostado por ellas y muchas más las que, en los próximos cursos, van a, como mínimo, sondear la posibilidad de que uno de sus jóvenes se traslade hasta allí para cursar sus estudios.

Por mucho que cualquier cosa que os imaginéis esté pasada de moda, siempre habrá un momento futuro en el que volverá a estar en boca de todo el mundo. Es precisamente eso lo que está ocurriendo con las residencias de estudiantes, que viven su particular Edad de Oro en función de los datos como los que nos han ofrecido desde la Institución del Divino Maestro. Y es que, en lugares como la Comunidad de Madrid, esta ya es la preferencia más demandada por parte de los alumnos universitarios.

Menos preocupaciones

Residir en uno de estos lugares conlleva el hecho de no tener más preocupaciones que las inherentes a obtener nuestros aprobados en la universidad. Desde luego, no hay que estar al tanto de limpieza o de hacer comidas, algo que, en determinados momentos del año, puede quitarnos tiempo para preparar exámenes o realizar trabajos y repercutir de una manera negativa en nuestros resultados finales. La verdad es que es mejor tener la cabeza libre de obligaciones para cuando llegan los siempre tan temidos finales de cuatrimestre.

Y eso de que permanecer en una residencia de estudiantes no es divertido es algo que dista mucho de la realidad. Podéis preguntar a muchas personas dónde han conocido a los amigos y compañeros más fieles durante toda la carrera, porque mucha gente os hablará de las residencias de estudiantes. Se trata de lugares en los que, al contrario de lo que muchas veces se ha pensado (sin pruebas evidentes, por cierto), la diversión tiene una presencia que está más que asegurada. No podía ser de otra manera.

Podíamos hablar, por otra parte, del índice de aprobados y casos de éxito entre los estudiantes que habitan estas residencias. Y es que este índice es bastante superior al de todos aquellos que se han marchado a un piso. En muchos casos, eso tiene que ver con el excesivo precio de alquiler de los pisos, que obliga a los y las jóvenes a buscarse un trabajo para poder pagar los gastos que conlleva un hogar así, lo cual les resta una considerable cantidad de tiempo a la hora de atender a las obligaciones que se derivan de su paso por la universidad.

Lo que está claro es que la mejora de los datos relativos al número de estudiantes que se decanta por las residencias no proviene de la más absoluta casualidad. Es algo que, muy al contrario, responde a una causa y que va a seguir siendo tan real como la vida misma en los próximos años. Y, por cierto: la gran cantidad de todas aquellas personas que se decantan por las residencias (tanto los propios estudiantes como sus familiares, que al final son los que suelen pagar la estancia) están contentos y contentas. ¿Qué más se puede pedir?