¿Cuándo colocar ventanas de aluminio y cuando las de PVC.?

Las ventanas de aluminio son las que más se han utilizado en nuestro país desde los años 80. Se caracterizan por su durabilidad y por su resistencia a la oxidación. Estos últimos años se han puesto de moda las ventanas de P.V.C., son ideales para conseguir un aislamiento térmico y acústico de las casas, pero aguantan menos peso en cuanto a los cristales y tienen una duración inferior. ¿Cuándo colocar unas y cuando otras? Profundizaremos un poco más en el tema.

Las ventanas son elementos fundamentales en cualquier edificio. Desempeñan un papel crucial tanto en el aspecto estético como en el confort que dispensa a los usuarios. A la hora de elegir ventanas para nuestros hogares o proyectos de construcción, es esencial considerar diversos factores que influirán en su rendimiento, durabilidad y eficiencia energética. Las dos opciones más populares del mercado son las ventanas de aluminio y las ventanas de P.V.C. Cada una de ellas presenta características distintas que pueden adaptarse mejor a las necesidades y preferencias específicas de los propietarios o arquitectos.

Si lo que queremos es acondicionar un domicilio o unas oficinas para crear las mejores condiciones en las que vivir y trabajar, estar calientes en invierno y fresquitos en verano, ahorrando energía en aclimatar la estancia, la mejor opción son las ventanas de P.V.C.

Pero si, por el contrario, estamos construyendo un edificio que tiene que soportar grandes cristaleras o estamos preparando una nave industrial, para la cual queremos materiales duraderos y de calidad, lo mejor que podemos hacer es colocar ventanas de aluminio.

Los carpinteros de Alutecnic Balear, una empresa de Mallorca especializada en la fabricación y colocación de cerramientos de aluminio y P.V.C., indican que cada uno de los dos materiales tiene sus especificidades y que hay que utilizar uno u otro en función del proyecto arquitectónico y del uso que se le vaya a dar al edificio.

Veamos un poco más en qué consiste cada opción.

Ventanas de aluminio.

La revista Vogue señala que con las ventanas de aluminio, el auténtico protagonista es la luz. Es una estructura metálica discreta, capaz de soportar grandes ventanales. La otra característica que destaca es su valor ecológico. Es un mineral que se puede reciclar una y mil veces, sin perder sus propiedades, reduciendo con ello el uso de plásticos y la tala de árboles en la fabricación de ventanas.

Las ventanas de aluminio presentan una serie de características notables que las convierten en una elección popular en el ámbito de la construcción. Estas características incluyen su durabilidad y resistencia. El aluminio es conocido por su capacidad para resistir factores ambientales adversos como la humedad, la radiación solar, la corrosión y el desgaste, lo que asegura que las ventanas mantengan su integridad estructural a lo largo del tiempo sin deformarse.

Estas ventanas ofrecen una amplia gama de posibilidades estéticas. El aluminio se puede moldear y tratar de diversas maneras, permitiendo la creación de ventanas en diferentes formas y estilos. Se pueden pintar en una amplia variedad de colores para adaptarse a los gustos y estilos arquitectónicos específicos. Esta pintura la imprime el fabricante y suele ser duradera, no debemos repasarla cada cierto tiempo como sucede con las molduras de madera.

En cuanto al rendimiento, el aluminio es un conductor térmico. Esto significa que nos hará perder temperatura en invierno. Las ventanas de aluminio modernas suelen incorporar rupturas de puente térmico, una cámara interna rellena de material aislante, que reduce las pérdidas de calor. En términos de aislamiento acústico, las ventanas de aluminio son efectivas para reducir el ruido exterior.

En cuanto al mantenimiento, son relativamente fáciles de cuidar. No requieren un mantenimiento intensivo y se pueden limpiar fácilmente con agua y jabón. No es necesario aplicar pintura ni barnices regularmente.

Las ventanas de aluminio suelen ser más asequibles en comparación con otros materiales, como la madera. Esto, combinado con su durabilidad y resistencia a largo plazo, ofrece una buena relación calidad-precio.

A pesar de todas estas ventajas, es importante tener en cuenta algunos inconvenientes. Estas ventanas tienen una eficiencia energética menor que las de PVC y un coste inicial de instalación más elevado.

Ventanas de PVC.

Las ventanas de P.V.C. son uno de los elementos aislantes más efectivos que podemos instalar en nuestro hogar. El carácter no conductor de este material consigue separar la temperatura exterior de la interior, por lo que logramos mantener por más tiempo la temperatura de la casa, utilizando menos energía.

Las ventanas de PVC son conocidas por su resistencia a la intemperie y a la corrosión. El P.V.C. no se ve afectado por la humedad, la radiación solar o la exposición a agentes químicos, lo que garantiza su integridad estructural a largo plazo.

Estas ventanas son apreciadas por su facilidad de mantenimiento. Este material no requiere un mantenimiento exhaustivo y se puede limpiar fácilmente con una bayeta humedecida en agua.

En términos estéticos, las ventanas de PVC ofrecen una amplia variedad de diseños, estilos y colores. Es un recurso que gusta bastante a los interioristas, ya que se pueden encontrar ventanas de P.V.C. con un acabado que se asemeja a la madera, con un color metalizado, e incluso, presentando dos colores, uno para el interior y otro para el exterior.

El PVC también se destaca por su aislamiento acústico. Gracias a su composición plástica y a la capacidad de absorber las vibraciones, las ventanas de PVC reducen el ruido exterior, proporcionando un ambiente más tranquilo en el interior.

Ventajas de las ventanas de PVC son:

  • Alta eficiencia energética: Las ventanas de PVC suelen contar con cámaras de aire en su estructura y sellos herméticos, lo que mejora su capacidad de aislamiento térmico y contribuye al ahorro de energía en calefacción y aire acondicionado.
  • Resistencia a la humedad y a la corrosión: El PVC es un material que no se ve afectado por la humedad, evitando problemas de deterioro o deformación a largo plazo.
  • Bajo mantenimiento: Las ventanas de PVC son fáciles de mantener, ya que no requieren un mantenimiento intensivo.
  • Durabilidad: El PVC es un material duradero que conserva su calidad y apariencia a lo largo del tiempo.

Inconvenientes de las ventanas de PVC:

  • Posible decoloración con el tiempo: Aunque el PVC es resistente a los rayos solares, es posible que, con el paso de los años, puedan perder algo de su color original.
  • Limitaciones en tamaños y formas personalizados: A diferencia del aluminio, el PVC puede tener ciertas restricciones en cuanto a tamaños y formas personalizadas, lo que puede limitar las opciones de diseño en algunos casos.
  • Soporta peor el peso de los cristales. Mientras que con el aluminio podemos levantar paredes y estructuras acristaladas tan altas como queramos, con el P.V.C. eso no es posible. Termina cediendo al peso del cristal. Por lo que es más adecuado para construcciones domésticas y edificios más corrientes.

Cuando usar unas ventanas u otras.

Al elegir entre ventanas de aluminio o de PVC debemos considerar varios factores que pueden influir en la decisión. Estos factores incluyen la ubicación geográfica, el clima, el estilo arquitectónico y el presupuesto.

La ubicación geográfica es un factor crucial a tener en cuenta. En áreas costeras con alta humedad y exposición al salitre, las ventanas de PVC son la mejor opción, debido a su resistencia a la corrosión. Por otro lado, en regiones con climas extremos, donde las temperaturas pueden ser muy altas o muy bajas, las ventanas de aluminio con ruptura de puente térmico ofrecen un mejor rendimiento.

El clima también juega un papel importante. En zonas con climas fríos, las ventanas de P.V.C. pueden proporcionar un mejor aislamiento térmico, evitando la pérdida de calor y contribuyendo al ahorro de energía en calefacción. Mientras que en zonas con altas temperaturas, las ventanas de aluminio con recubrimientos reflectantes ayudan a reducir la transferencia de calor hacia el interior de la vivienda.

El estilo arquitectónico del edificio también debe ser considerado. Las ventanas de aluminio suelen ser más versátiles en términos de formas y tamaños personalizados, lo que puede adaptarse a diseños arquitectónicos más modernos o contemporáneos. Por otro lado, las ventanas de PVC ofrecen una amplia gama de colores y estilos, lo que las hace adecuadas para estilos más tradicionales o clásicos.

Por último, el presupuesto disponible es un factor determinante. Las ventanas de PVC suelen ser más económicas en comparación con las de aluminio, sobre todo en este momento que están subvencionadas por el Estado. Si el presupuesto es limitado, las ventanas de P.V.C. ofrecen una opción más asequible sin comprometer la calidad y el rendimiento.

Mucho se habla de que si las ventanas de P.V.C. son mejores que las de aluminio, o que si las de aluminio duran más que las de P.V.C. Lo cierto es que se trata de dos materiales diferentes que tienen sus propias características.

Optar por unas ventanas o por otras vendrá determinado por el proyecto arquitectónico, el entorno (clima, humedad, cercanía al mar, etc.) y por el uso que le vayamos a dar al edificio. Por tanto, es bueno antes de colocarlas, dejarnos aconsejar por un experto.

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