Las medidas de seguridad son obligatorias en todos los trabajos. Sin embargo, en sectores como la construcción, con un alto nivel de siniestralidad, los EPI (Equipos de Protección Individual) cobran una capital importancia. Te hablamos de los elementos de seguridad que debe llevar cualquier trabajador que opere en este sector, con independencia del tamaño de la empresa y de la obra.
Según datos de Aspreco (Asociación de Prevención en la Construcción), el 36% de los accidentes laborales que ocurren en nuestro país se dan en el sector de la construcción. Al riesgo que en sí que entraña esta actividad, fundamentalmente física y muchas veces a la intemperie, se le une la falta de un equipamiento adecuado por parte de la empresa y la insuficiente preparación de los trabajadores para usar los equipos.
La empresa, con independencia de su tamaño, aunque se dedique a pequeñas reformas, debe proveer de las medidas de seguridad individuales necesarias para proteger la integridad del trabajador.
Al mismo tiempo, debe impartir cursillos para que los operarios aprendan a utilizar las medidas adecuadamente y sepan cómo actuar ante un accidente de trabajo.
Igual que los jefes de obra y los responsables de equipo están pendientes de que el trabajo se realiza correctamente y a tiempo, también deben preocuparse de que el personal a su servicio utilice los EPI como es debido.
En la seguridad en la construcción también influye la calidad de los elementos de protección. Así me lo comenta Jordi Martínez, un obrero que trabaja en una empresa de construcción de Terrassa (Barcelona). En algunas obras, me cuenta, le han llegado a dar cascos y gafas que parecían de juguete, que no protegían al trabajador. En su empresa actual, me indica, que al menos se preocupan por este tema. Los elementos de seguridad individual los adquieren en Epis Lucentum, una empresa que se dedica exclusivamente a los EPI en la construcción y en la industria desde 1994, y que presta servicios de asesoramiento en esta materia a las empresas.
Hemos consultado a esta empresa y a otras del sector y hemos llegado a la conclusión de que estos son los elementos indispensables que deben configurar un EPI en la construcción.
El casco.
En muchas obras hay una señal que indica que es obligatorio el uso del casco para entrar en la zona de trabajo. La obligatoriedad de este elemento debería extenderse a cualquier área donde hubiera peligro de desprendimiento de piezas o de impactos en la cabeza.
Los cascos que se emplean en la construcción deben estar fabricados con materiales resistentes, como el policarbonato o ABS. En la medida de lo posible deben ser ligeros. Para que no representen una molestia para el obrero mientras está trabajando.
Muchos de estos cascos disponen de una suspensión interna que ayuda a absorber los golpes. El casco debe ajustarse con firmeza a la cabeza. De manera que no se mueva mientras el trabajador lo lleva puesto.
Es importante cambiar los cascos en el momento en que sufren un impacto. Aunque no se aprecien grietas y signos visibles de daño. La seguridad de este elemento radica en su integridad. El casco, a medida que sufre golpes, se va desgastando y, por tanto, protege en menor medida al trabajador.
Las gafas y la protección para los ojos.
Los ojos y la cara son otras de las partes más expuestas a sufrir lesiones. El obrero en la obra se desenvuelve en un ambiente arriesgado. Está en contacto con el polvo, que le puede entrar en los ojos, y con partículas y pequeños escombros volantes que pueden golpeárselos.
Por tanto, las gafas de protección son un elemento indispensable, que debería utilizar el trabajador en todo momento, aunque pensara que no existe peligro.
Ahora bien, estas gafas solo protegen los ojos de objetos que vuelan a baja velocidad. Hay ambientes o zonas de trabajo en la obra donde el peligro de impacto es mayor. Por lo que es recomendable sustituir las gafas por pantallas de metacrilato que cubran toda la cara.
Según la normativa europea, los elementos de protección facial y ocular deben ser ergonómicos. Se deben adaptar a la cara del trabajador sin que le suponga ninguna molestia llevarlos.
Los guantes.
El obrero en la obra trabaja con las manos. Por tanto, debe ser una parte de su cuerpo que debe estar especialmente protegida. Los guantes de trabajo protegen las manos de objetos afilados, de golpes y de agentes químicos. Estos guantes suelen estar fabricados en cuero, látex, caucho, etc. Normalmente, reforzados con piezas antideslizantes de agarre para sujetar bien las herramientas.
No existen unos guantes de trabajo universales. Dependiendo de la tarea que realice el trabajador, empleará unos guantes u otros. Si está efectuando un trabajo donde existe peligro de corte en las manos, empleará unos guantes de nailon con recubrimiento de poliuretano. Mientras que si está en contacto con productos químicos o tóxicos, deberá usar guantes de nitrilo o de PVC.
Es importante que los guantes no tengan costuras en su interior que pudieran producir rozaduras. Estos guantes, a su vez, deben ser flexibles, y adaptarse bien a la mano del trabajador. No le deben quedar ni muy pequeños, ni muy grandes. El trabajador debe probárselos antes de trabajar con ellos, y rechazarlos si no se siente cómodo al llevarlos.
Muchos trabajadores se resisten a trabajar con guantes, pues piensan que pierden sensibilidad con ellos. En ciertos ambientes donde hay productos químicos, herramientas de corte o chispas, su uso debe ser obligatorio, aunque no le guste al trabajador.
Protección auditiva.
Este es un elemento de protección individual indispensable, y que algunas veces no se proporciona en la obra. La exposición continua al ruido de la maquinaria de construcción y a los ruidos propios que se producen en las obras, ocasiona un daño auditivo a largo plazo.
La hipoacusia, la enfermedad más habitual de sordera, está provocada en más de un 50% de los casos, por el nivel de ruido en el entorno de trabajo.
En la construcción, por ejemplo, el oído del trabajador puede estar expuesto a un nivel de decibelios de entre 35 y 50, cuando el oído humano soporta un nivel máximo de 30 dB.
Esta exposición al ruido ambiental no produce, en la mayoría de las ocasiones, un accidente o una enfermedad laboral inmediata, pero sí va mermando poco a poco la capacidad auditiva del trabajador. Por lo que es conveniente que los obreros se acostumbren a trabajar con tapones en los oídos.
Para aquellos entornos donde el nivel de ruido es mayor, como cuando se trabaja con martillos mecánicos o se está cerca de maquinaria pesada, es aconsejable utilizar protectores auditivos, parecidos a unos cascos, que aíslan todo el pabellón de la oreja.
Calzado de trabajo.
Para la construcción, el calzado de seguridad es indispensable. Protege los pies del trabajador de golpes, impactos y caída de objetos punzantes. Deben estar fabricados con un material resistente y que, al mismo tiempo, permita la movilidad del pie.
Antiguamente, el calzado de trabajo se fabricaba íntegramente en piel. En la actualidad se utilizan materiales sintéticos más ligeros, igual de resistentes, como el nailon o el poliéster con refuerzos de poliuretano para las partes del pie más sensibles.
En este sentido, la puntera debe estar reforzada en el interior. Con una protección que cubra los dedos de los pies y que los proteja de golpes y cortes.
La suela de este calzado es importante. Debe ser antideslizante y ofrecer un agarre pleno mediante el uso de suelas completas prefabricadas como las suelas Vibram.
Hoy el calzado de seguridad tiene un aspecto deportivo. Muchas veces se parecen a las zapatillas o botas de montaña. Aunque aquí entra en juego los gustos del trabajador, ofrecen una mejor protección las botas de media caña que las zapatillas, ya que también cubren el tobillo.
Los chalecos reflectantes.
Si bien la normativa europea recoge la obligatoriedad de los chalecos reflectantes en condiciones de baja visibilidad, lo cierto es que es un elemento que vemos, cada vez con más frecuencia, en las obras.
La popularización de su uso no es por casualidad. Un trabajador que lleva elementos reflectantes en su ropa de trabajo es más visible para sus compañeros y gracias a ello se previenen muchos accidentes de trabajo.
En las obras donde hay vehículos y maquinaria en movimiento, los chalecos reflectantes permiten a los conductores detectar la presencia de operarios que se mueven a pie, y modificar la dirección y la velocidad del vehículo para evitar atropellos.
En aquellas partes de las obras donde hay poca luz, bien porque está a la sombra o porque se trabaja en el interior de una zona construida, estos elementos advierten de la presencia humana y previenen encontronazos no deseados.
Cuando el trabajador está concentrado en su tarea, muchas veces no se da cuenta del peligro. Sin embargo, la otra parte puede visualizarlo, ya que está señalizado con el chaleco.
Los EPI en la construcción son un elemento indispensable. Tanto es así, que se encuentran regulados por normas estatales como el Real Decreto 773/1997 y por una amplia cantidad de directrices europeas.


