Pocos deportes experimentan un auge como ha hecho el pádel en los últimos años. Pese a ser un deporte que lleva practicándose más de cincuenta años, no ha sido hasta la década pasada que empezó a convertirse en un deporte tan popular como social. De hecho, el pádel ha pasado de ser un deporte de moda, a considerarse como uno de los deportes más sociales que se practican en el mundo. Este deporte es perfectamente capaz de unir a personas de todas las edades, géneros y niveles.
Es fácil de aprender, se practica en un ambiente divertido y genera un fuerte compañerismo, factores que hacen que sean cada vez más los jugadores que lo eligen como actividad deportiva favorita. Con este deporte se mantienen activos, hacen nuevos amigos y disfrutan de momentos únicos, tanto dentro de la pista como fuera de ella.
Este deporte de pelota, tiene sus orígenes en el México de los años setenta. Con un sistema de juego muy similar al del tenis, pero en una pista de menores dimensiones y rodeada de cuatro paredes. Se juega con una pala especial, por lo general en parejas, y trata, básicamente, de pasar la pelota al campo contrario por encima de una red. La pelota puede rebotar en las paredes durante el juego.
El nombre de pádel, procede del inglés, concretamente de la palabra “paddle”, cuyo significado es pala o raqueta. Este término se ha españolizado hasta el punto de encontrarse incluido en el Diccionario de la Lengua Española. Su creador, decidió en su momento, añadir al frontón de su casa, una segunda pared y colocar una red en medio, colocando paredes más bajas alrededor de la pista, rodeándola con una valla metálica. Esa idea improvisada, dio lugar a un nuevo deporte que, como hemos podido comprobar, se extendería a lo largo del continente americano y Europa.
Un deporte muy social
El deporte en general suele ser social. En muchos casos, se juega por equipos, lo que hace que varias personas se unan con un objetivo común. Sin embargo, el pádel, se considera como uno de los deportes más sociales de la actualidad. Incluso cuenta con su propia aplicación para encontrar pista, como hemos podido comprobar en Riber Pádel. Se trata de un deporte que se juega siempre en pareja, siendo una de las características que definen a este deporte como muy social. Este hecho, fomenta la cooperación, la comunicación y el trabajo en equipo. A diferencia de lo que sucede con otro tipo de deportes que se practican individualmente, jugar al pádel no solo hace que se disfrute del juego; también se genera una conexión con el compañero y se produce una constante interacción con el equipo rival.
Además, es un deporte fácil de aprender y accesible para todo el mundo. No requiere de una preparación previa demasiado intensa y exigente. Con unas pocas horas de práctica, cualquier principiante puede pelotear, disfrutar y sentirse parte de un juego emocionante. Esta accesibilidad hace que resulte más fácil que amigos, familias y compañeros de trabajo, se animen a practicarlo sin que la edad o condición física, sea tan importante.
Cada club de pádel existente, es mucho más que un espacio deportivo. Se trata de un punto de encuentro a nivel social. Tras un partido, es habitual quedarse y conversar, tomar algo e incluso, hacer planes más allá del pádel. Esta capacidad para generar comunidad, convierte al pádel en un deporte que trasciende lo deportivo, convirtiéndose en un estilo de vida.
Puesto que requiere siempre de cuatro jugadores, es muy común organizar partidos abiertos en los que se mezclan personas desconocidas entre sí. Lo que permite crear oportunidades constantes de hacer amigos y ampliar el círculo social con personas que tienen intereses similares.
Lo que nos lleva a los beneficios a nivel social y emocional que implica practicar este deporte. Más allá de su aspecto competitivo, aporta ventajas en aspectos emocionales y sociales, como una mejora de la comunicación. Fomenta el diálogo entre compañeros, a la hora de coordinar jugadas. Al mismo tiempo, refuerza la confianza, al trabajar en equipo, generando seguridad y apoyo. Reduce el estrés, combinando ejercicio físico y socialización, lo que ayuda a desconectar de la rutina. Sin olvidar que se crean hábitos saludables, con la práctica de una actividad deportiva habitual.
Otro de los aspectos que convierten al pádel en el deporte más social, es su poder integrador. Personas de diferentes culturas, edades y niveles, comparten la misma pista, en igualdad de condiciones. Desde los partidos amistosos hasta los torneos locales, el pádel constituye un punto de encuentro en el que lo importante no es ganar, se trata de compartir experiencias. Además de que se ha convertido en una actividad corporativa por excelencia, siendo muchas las empresas que organizan torneos de pádel, con la finalidad de mejorar el trabajo en equipo, la comunicación y el ambiente entre los empleados.
Así se juega al pádel
Este deporte, combina elementos del tenis y squash con sus toques únicos. Su naturaleza social y la profundidad estratégica hacen que sea un deporte tan accesible como desafiante para jugadores de cualquier nivel. El pádel añade elementos que el tenis no tiene, convirtiéndolo en un deporte más espectacular y divertido, afirman los profesionales.
Como todos sabemos, se trata de un deporte que se juega en parejas, aunque en circunstancias especiales, se puede practicar individualmente. Las reglas del pádel, aun siendo similares al tenis, son bastante específicas.
El objetivo es que, mediante un solo golpe, la pelota, pase al campo contrario por encima de la red. Una vez que lo haya hecho y, tras tocar el suelo del otro lado del campo, puede rebotar en cualquier pared. Sin embargo, no puede rebotar en el mismo lado de la pista, tras golpear una pared. Tampoco puede tocar el techo o elementos como las luces o las vallas por encima de las paredes.
La red tiene una longitud de diez metros y una altura de ochenta y ocho centímetros, elevándose en sus extremos hasta noventa y dos centímetros.
Se juegan al mejor de tres sets, ganando la pareja que consiga ganar dos de ellos. La pareja que gana primero seis juegos con una diferencia de dos, se proclama vencedora. Si se produce un empate a seis, se procede a ejecutar un tie-break, si se produce un empate a un set, se juega el tercer set hasta que una de las parejas consiga dos juegos de ventaja.
El sistema de puntuación es muy similar al del tenis. Hay que ganar seis juegos para ganar un set y los puntos van de 15, 30, 40 y punto de juego. Si se empata a cuarenta, se pasa a “deuce”, y el equipo debe conseguir dos puntos consecutivos para anotarse el juego.
En algunos torneos se implementa el Punto de Oro o Golden Point, una regla por la que, ante un empate a cuarenta, el desempate se hace a punto único. Este sistema añade emoción y aumenta la velocidad del partido.
Ya hemos visto que tiene sus propias reglas, muy similares a las del tenis. Ahora veamos cuáles son las diferencias que hacen que se aumente la diversión:
- El tamaño de la pista. El pádel se juega en una cancha más pequeña que el tenis; está cerrada y rodeada de paredes de vidrio, lo que permite que se incorporen los rebotes de la pelota.
- En este caso es sólida y carece de cuerdas, lo que proporciona mayor control y potencia.
- La pelota, despresurizada, rebota con mayor lentitud, permitiendo peloteos más largos.
- El saque se realiza de forma obligatoria, por debajo o a la misma altura que la cintura. Debe rebotar primero en el suelo, tanto antes de hacer el saque, como después, en la cancha del receptor, antes de hacer el golpe. Como sucede en el tenis, el servicio debe atravesar la cancha en diagonal, hasta el área de servicio del oponente, marcada por una línea central.
- El uso de paredes mantiene la pelota en juego, haciendo que los peloteos sean más largos que en el tenis. El nivel técnico es más fácil de dominar, por lo que se producen menos errores.
- Las paredes. Abren el juego a la creatividad y precisión de los jugadores, ya que pueden utilizarse para hacer rebotar la pelota, abriendo la posibilidad de que se produzcan ángulos y lanzamientos imposibles.
Ahora que ya conoces algo más sobre el pádel, para jugar un partido, debes contar con cuatro integrantes, es decir, dos parejas. Tener una buena raqueta y encontrar una pista para practicar. Aunque puedes lanzarte a la aventura y jugar sin más, conviene un poco de práctica. Puede parecer un juego sencillo, pero cuenta con complejidades técnicas que se pueden utilizar en combinación con los golpes a realizar. De manera que, empezar jugando con la pared, es una excelente manera de dominar la pelota y la raqueta. A la hora de jugar con el compañero, hay que ubicarse en la misma línea, la posición ideal, es un paso por detrás de la línea de servicio y, a partir de ahí, a jugar y disfrutar del partido, como un niño y un profesional a la vez.


