Los coworking son la opción de centro de trabajo preferida por muchos profesionales y jóvenes emprendedores en los últimos tiempos. Aun así, algunos lo siguen viendo como la oficina de los pobres. Te hablamos de empresas y referentes del emprendimiento que empezaron trabajando en un coworking.
Los coworking son espacios de trabajo compartidos. Establecimientos donde los propietarios alquilan una mesa o un espacio, donde el emprendedor, profesional o trabajador puede instalarse allí para trabajar, llevándose su ordenador personal. A cambio de ello, el coworking ofrece wi-fi de alta velocidad, impresión de documentos y servicios comunes.
Además, es frecuente que los coworking ofrezcan a sus clientes salas de reuniones y despachos más amplios para que trabaje conjuntamente un equipo. Servicios que solo se pagan si se utilizan.
El coworking ofrece una flexibilidad y permite un mayor control de gastos que los sistemas tradicionales de ubicación, como las oficinas en alquiler. Al mismo tiempo, al reunir en un solo lugar a profesionales de diferentes disciplinas, es perfecto para establecer contactos, desarrollar el networking y asentar relaciones de colaboración.
Tania Font, una profesional freelance catalana que durante un tiempo estuvo trabajando en Mitre, 126 Workspace, un coworking bastante completo, ubicado en la parte alta de la Avenida Diagonal de Barcelona, entre los barrios de Sarrià y Sant Gervasi, señala que los coworkings son espacios muy buenos para trabajar. Ideales para ir fraguando una carrera profesional o iniciar un proyecto empresarial.
Los emprendedores saben lo importante que es controlar los gastos, sobre todo al principio. Un desembolso económico significativo puede llegar a desestabilizar un proyecto empresarial, aunque el planteamiento sea prometedor. Los coworking ayudan a reducir esos gastos sin renunciar a las condiciones tecnológicas y de espacio que requiere el desarrollo de su actividad. Por eso, algunas modernas empresas y emprendedores, que hoy son un referente en el mundo empresarial, comenzaron trabajando en un coworking. Te hablamos de algunos de ellos.
Romuald Fons.
Romuald Fons es uno de los principales referentes del marketing digital en España. Es fundador y director de Big SEO, una de las agencias de marketing más importantes del país, que ha llevado campañas para grandes empresas como Danone, Shopify o Custo Barcelona.
Desde sus canales de YouTube, este gurú del marketing ha inspirado a multitud de emprendedores digitales y ha compartido su historia, que desde luego no ha sido fácil hasta llegar donde ha llegado.
Tras unos tímidos comienzos en el mundo de la música, tocando en un grupo de Rock, y de emprender proyectos digitales que terminaron siendo un fracaso, como la idea de montar una Red Social desde cero, Romuald Fons decide clonar un modelo de negocio que estaban realizando algunos expertos en SEO (Optimización para buscadores) en Estados Unidos. Era el de montar páginas web que posicionaba en internet y que lograba monetizar con publicidad y marketing de afiliados.
Para ello se pone a trabajar en un coworking, siguiendo un horario, como si fuera a trabajar a una oficina. Con el tiempo comparte su experiencia en YouTube, canal que también monetiza con los mismos medios (publicidad y afiliación). En sus primeros vídeos todavía trabajaba en el coworking. Con la simpatía que le caracteriza decía a sus seguidores: “Mirad, esta es mi oficina.”
Lo que empezó haciendo para él, terminó haciéndolo por encargo para grandes empresas, a través de su agencia Big SEO. Hoy, como señala el boletín digital de la Universidad de Almería, Romuald Fons es invitado a impartir conferencias en universidades nacionales y foros empresariales de prestigio.
Instagram.
Pocos saben que Instagram, una de las principales redes sociales, fue creada desde un principio como una aplicación para móviles, que introducía la novedad de crear una comunidad entre los usuarios, para que pudieran compartir fotos online.
Sus creadores, dos desarrolladores informáticos norteamericanos: Mike Krieger y Kevin Systrom, comenzaron a trabajar la idea en 2010, en un coworking de San Francisco. Como ellos mismos han indicado en varias ocasiones, el hecho de empezar trabajando en un espacio colaborativo fue crucial para ir dándole forma al proyecto.
En el coworking coincidieron con otros profesionales digitales como diseñadores web, consultores de marketing, programadores informáticos; de los que aprendieron y en los que delegaron algunas tareas, con lo que consiguieron acelerar el proceso.
Cuando solo era un prototipo, Krieger y Stone colocan la aplicación en App Store, el marketplace de Apple. La primera foto de Instagram la sube Krieger y consiste en una instantánea de una playa de San Francisco tomada desde el puerto.
La aplicación se va perfeccionando. Introduce un sistema de mensajería, la posibilidad de dejar comentarios entre los otros usuarios que han visto el archivo y un buscador basado en etiquetas y perfiles.
Las novedades de la aplicación, unido al trabajo de difusión en otras redes sociales, Krieger y Systrom llegan a asociarse con Josh Riedel y Jessica Zollman, community manager que conocen en el coworking, hacen que las descargas y la popularidad de la aplicación aumenten con rapidez.
Pronto se dan cuenta de que necesitan salir del circuito de las aplicaciones y dar el salto al mundo de las redes sociales. Para ello precisan una inversión importante de capital. Del 2011 al 2014 se centran en captar aportaciones de grandes inversores y de fondos de capital riesgo para convertir Instagram en una red social de alcance mundial. Especialmente atractiva para los más jóvenes.
Pronto, Instagram llama la atención de Facebook, y los fundadores venden la red social a Meta (la empresa de Facebook) por mil millones de dólares. El negocio de Krieger y Systorm, que empezaron trabajando en un coworking, fue vender su proyecto a un gigante de internet.
Spotify.
Esta es otra plataforma digital en la que, para su concepción; es decir, la forma que adoptó, fue determinante que se creara en un coworking. Spotify la crea Daniel Ek en el 2006 en un coworking de Estocolmo llamado “Sthlm Music House” donde trabajaban muchos freelance relacionados con el mundo de la música.
Para comprender el éxito de la aplicación es importante situarnos en el entorno histórico. Son los comienzos del siglo XXI, la piratería pone en jaque a la industria discográfica. La venta de CDs cae en picado. Los usuarios digitales comparten canciones y discos en webs de descargas como e-mule donde puedes bajarte la música que quieras en formato MP3, completamente gratis.
Es aquí donde Daniel Ek y su amigo Samuel Lorentzon descubren un nicho, un espacio vacío, en el que pueden introducirse. La idea es acceder a grandes colecciones de música y poder escucharlas y/o descargarlas de una manera legal.
Para ello, los creadores de Spotify se ponen en contacto con las grandes discográficas y les proponen alquilarles las canciones. A las cuales pagan por número de escuchas o de descargas. De esta manera se hacen con uno de los catálogos de música más extensos de internet. Los usuarios de Spotify tienen acceso a toda la música que quieren por una módica suscripción mensual.
Spotify se comercializa desde el principio como una aplicación de pago. Poniendo en marcha promociones como el primer mes gratis, para captar suscriptores. Se convierte en una de las aplicaciones más descargadas en Google Store.
Pinterest.
La historia de Pinterest es parecida a la Instagram, si bien, tardó años en ser rentable económicamente.
Igual que Instagram, la idea se fragua en un coworking de San Francisco (California) y se sirve de las sinergias entre diferentes profesionales para configurarse.
La génesis es un proyecto de Ben Siberman, un diseñador gráfico que pretende adaptar los catálogos impresos a internet y se pone a trabajar en ello en el 2009. El sentido original de Pinterest es comercial. A través de colgar fotos de productos, pretende materializar ventas por internet, como si fuera un marketplace gigante. Sin embargo, el sistema de cobro que adopta no es operativo, lo que le provoca algunos problemas.
Aun así, Sibermann cuelga la aplicación en App Store y en marzo del 2011 obtiene más descargas de las esperadas. Por lo que se plantea crear un sitio web para que puedan acceder los usuarios que no operan en el ecosistema de Apple. Para ese fin, deja de trabajar en el coworking y alquila un apartamento que será el lugar de trabajo de un equipo de desarrolladores informáticos.
Sibermann es consciente de que las ventas no le generan los beneficios esperados, pero se da cuenta de que su plataforma es una estupenda fuente de tráfico. Los inscritos pueden colgar imágenes y asociarlas a un enlace que conduce a otro sitio web. Las imágenes que se cuelgan en Pinterest aparecen en las páginas de resultado de las búsquedas de Google.
Es entonces cuando Sibermann se da cuenta de que su principal fuente de ingresos es la publicidad y pone todos sus esfuerzos en optimizarla.
Sin ser considerada una de las redes sociales más populares, Pinterest es una de las webs más visitadas en todo el mundo, con más de 80.000 millones de búsquedas mensuales y más de 619 millones de usuarios activos, que cuelgan en la plataforma imágenes y vídeos.
Uber.
Uber es una aplicación y un modelo de negocio. Inspirándose en varios proyectos digitales como Airbnb, donde la web funciona como intermediario, el emprendedor norteamericano Travis Kalanick crea Uber en el 2009.
Travis era un ingeniero informático que, tras poner en marcha varias Startups había terminado arruinado. Asiste junto a su colega Garret Camp a un congreso tecnológico en París en el 2008. Al intentar conseguir por teléfono un taxi para que los llevara al hotel, se dan cuenta de las carencias del transporte público y alumbran la idea de crear una app que sea capaz de poner en contacto a viajeros con personas particulares que conducen su coche para trasladarlos donde quieran.
Travis y Garret tienen la idea, pero no tienen dinero. Por lo que comienzan trabajando el proyecto desde un coworking.
Cuando la aplicación se sube a internet, tiene un éxito desmesurado en Estados Unidos y en poco tiempo se extiende a Europa. Alcanza una gran popularidad entre los usuarios, que ven en Uber una alternativa eficiente al transporte público. Así como entre los chóferes, ya que cualquiera que tuviera un coche podía ofrecer sus servicios.
Sin embargo, es una aplicación polémica. Desde el principio se enfrenta al sector del taxi. Una actividad ejercida por empresas y autónomos que, para poder operar, tiene que pagarse una licencia del bolsillo. Mientras que los chóferes de Uber tan solo tenían que darse de alta en la aplicación. Los taxistas de todo el mundo ven en Uber una competencia desleal.
Uber empieza a sufrir limitaciones en muchos países, principalmente de Europa. Pero comenta la web sobre marketing digital Marketing4 e-commerce que su mayor desplome lo experimenta durante la pandemia del covid-19. Cuando la solicitud de servicios cae bajo mínimos.
A partir del 2021, Uber hace un replanteamiento del negocio. Además de dedicarse al transporte de personas, se introduce en el sector del delivery (transporte de comida a domicilio) y en el de la mensajería, al percibir nuevos nichos que estaban cogiendo fuerza tras la pandemia.
Indiegogo.
Esta plataforma nace de la simbiosis de tres emprendedores: Danae Ringelmann, Slava Rubin y Eric Schell, en un coworking. Según el blog Vanacco, Indiegogo es uno de los marketplaces de crowdfunding más efectivos del mundo. A través de esta página web, los emprendedores pueden encontrar pequeños inversores para poner en marcha sus proyectos.
Todo parece indicar que, en este caso, no había una idea previa. O al menos, una idea con la suficiente consistencia como para ponerse a trabajar en ella. Los tres fundadores de Indiegogo se conocen en el coworking, mientras cada uno de ellos impulsa su proyecto personal. Sobre la base de fraguar una cierta amistad entre ellos, los tres comparten su preocupación por encontrar financiación. La ven como uno de los principales escollos del emprendimiento. Así, poco a poco, van dándole forma a la intención de crear una plataforma de crowdfunding.
Indiegogo no inventa el crowdfunding, ya existía. Tampoco es la primera web de este tipo que se crea. Lo que hacen los fundadores es investigar el mercado y los sitios web más exitosos y se ponen a diseñar uno mejor que el de la competencia
Como vemos, los coworking están en la génesis de muchos proyectos y carreras profesionales de éxito.


