Las cuerdas, un elemento cada vez más habitual en los juegos eróticos

Con el paso de los años hemos ido avanzando como sociedad y es que tan solo hace falta vernos para darse cuenta de que prácticamente la mayoría de las costumbres o de las formas de trabajar han cambiado. Si bien es cierto que a lo largo de la historia siempre hemos ido dando pasos adelante y avanzando hacia el progreso, lo cierto es que en los últimos tiempos estos cambios se notan en especial. Así, la aparición de la tecnología de la información es una de las principales cuestiones que han hecho que demos un importante paso hacia el futuro, si bien, no es la única, dado que en otros muchos campos hemos dado saltos de gigante para llegar al punto en el que estamos actualmente. Sin embargo, muchas veces nuestra sociedad no necesita grandes lujos para vivir y es que hoy en día muchos de nosotros decimos que preferiríamos una vida más tranquila, sin redes sociales, sin agobios… y es que lo realmente cierto es que muchas veces disfrutamos más con las cuestiones más simples.

En este sentido, en el sexo siempre nos vamos hacia nuestros principios más básicos pero lo cierto es que podríamos decir que es, sin duda alguna, donde más disfrutamos. Es por ello que no necesitamos tecnología, aunque también la hay, sino que con una simple cuerda somos capaces de hacer magia. Así, a lo largo de las siguientes líneas os queremos mostrar algunos nudos que podemos hacer con unas simples cuerdas y que nos harán gozar de verdadero placer.

Cuando hablamos de cuerdas, aunque podemos hablar de Shibari, lo normal es que hablemos de bondage, y es que esta es una práctica erótica que está cada vez más extendida en todo el mundo y que está pensada para ser practicada en pareja. En concreto, consiste en inmovilizar a la otra persona realizando diversos tipos de nudos, hechos con cuerdas, telas y corbatas, entre otros elementos. Si bien, lo primero que vale la pena aclarar es que no tiene nada que ver con el sadomasoquismo, actividad que para muchos es muy polémica. Lo único que ambas actividades tienen en común son las ataduras. Es por ello por lo que el bondage, bien practicado, no tiene torturas ni dolor y es que el placer está en la dominación de una persona y en la entrega de la otra. Así, quien va a estar atado se encuentra a plena disposición de su pareja para que cumpla con sus fantasías. Y el que lleva a cabo los nudos del bondage, tiene la responsabilidad de cumplir con las expectativas de su compañera o compañero de aventuras.

En este sentido, la clave para tener una experiencia sumamente satisfactoria está en tener plena confianza con la persona que vamos a realizar esta actividad en la intimidad y es por esta razón, por la que suele ser una práctica que crece exponencialmente entre aquellas parejas que llevan varios años juntos, porque tienen el conocimiento y la seguridad necesaria para experimentar una nueva actividad sexual. Por supuesto que otra de las claves al momento de hacer bondage está en los nudos que se hagan, así, independientemente del tipo de atadura, es imprescindible tener cuidado para no lastimar a la pareja y arruinar el momento. Pero no solo eso, sino que contar con unas cuerdas de calidad es más que fundamental. Por ello, si vosotros queréis iniciaros y no conocéis un proveedor de confianza, nosotros os recomendamos que os paséis por Cuerdas Valero, quienes, además de experiencia y saber hacer, cuentan con una amplia gama de productos de primeras calidades, por lo que este es, sin duda alguna, uno de los mejores proveedores de confianza que os encontraréis en el mercado.

Y si ya tenemos la mejor cuerda del mercado, solo nos queda ponernos manos a la obra y podemos empezar por:

  • Corbata de una sola columna. Este es uno de los nudos más básicos que se pueden hacer y, lo mejor, es que no necesita de grandes trucos para llevarlo a cabo. En general, se utiliza una cuerda -o cualquier otro utensilio- y se hace un nudo sólo con el giro de la cuerda, que debe atar el tobillo o la muñeca con parte de algún elemento que haya en la habitación (alguna silla o el respaldo de la cama, por ejemplo). Así, muchos principiantes suelen empezar por la corbata de una sola columna debido a la facilidad para atar a la pareja en al momento de hacer bondage.
  • Nudo mariposa. Otra de las ataduras más clásicas, ideal para aquellas parejas novatas. En este caso, se cogen los dos brazos y se pasa la cuerda entre los miembros y algún objeto del hogar resistente. Lo mismo se hace con las piernas, es decir, se atan las dos juntas. La diferencia es que aquí, en lugar de cuatro nudos, necesitaremos sólo dos. No requiere grandes complicaciones y, además, no ejerce ningún tipo de presión, por lo que la seguridad está garantizada.

La cabeza de alondra nos será útil con algo de experiencia

Este tipo de atadura es otra muy buena opción para aquellos que tienen alguna experiencia en esta práctica sexual, puesto que se usa utiliza para enganchar la cuerda a otras ataduras ya existentes, sin la necesidad de implementar trucos difíciles. Literalmente, es muy útil para crear corsés de cuerda que puedan enrollar los miembros, de tal manera que se creen varios puntos de enganche. En definitiva, es un nudo algo más complejo de realizar, pero sumamente efectivo para tener una experiencia bondage de gran intensidad.

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