Cada vino para su momento

Decía mi padre que cada edad tiene su momento. Y es cierto. En ocasiones jugamos a ser mayores antes de tiempo y la jugada no sale nada bien. Decía mi padre que cada cosa tiene su momento. Y es así. Hay cosas que con cierta edad sabe mejor o se disfruta que con otra. Por ejemplo, una charla de amigos se disfruta más con 40 años que con 20. Ahora bien, una salida nocturna de juega se valora más con 20 años que con el doble. Por eso, las cosas tienen su momento. Y eso es lo que ocurre con el vino. Soy de los que pienso que cada vino tiene su momento.

En España, el sector vitivinícola es una parte muy importante, no solo de nuestra economía, sino también de nuestra sociedad y nuestra cultura. Ahora con la pandemia hemos notad la gran cantidad de millones de euros que maneja. La facturación de las bodegas españolas asciende a 6.500 millones de euros al año y la actividad de la cadena de valor vitivinícola supone el 2,2% del Valor Añadido Bruto en España. Según los datos de 2018, En España hay cerca de 4.300 bodegas, de las que 3.075 son exportadoras. Además, nuestros vinos se venden en 189 países de todo el mundo.

Con estos números, es fundamental qué vino sirve para cada momento. Yo os voy a dar mis razones personales, ahora bien, luego cada uno puede hacer lo que quiera. Ahora bien, al igual que echarle coca cola a un reserva es algo que tendría que estar penado con varios años de cárcel, o al menos de duros trabajos, hay algunas cuestiones que son poco adecuadas. Te cuento cuáles son mis referencias a la hora de tomarme vinos.

Vinos tintos de Ribera del Duero

Los vinos de Ribera del Duero son los favoritos para muchas personas. Son vigorosos pero a la vez muy seductores, cuentan con la predilección de numerosos aficionados. En función del tiempo de envejecimiento que se realice en la barrica y en la botella, pueden obtenerse vinos jóvenes, crianzas, reservas o grandes reservas. Son perfectos para comidas fuertes, para combinar con platos de cuchara y en buen ambiente. Y por supuesto, son ideales para combinar en veladas con tu pareja. No hay nadie que no se desvanezca ante una cena y una copa de vino.

Vinos blancos

Las uvas blancas que producen principalmente vinos blancos son de color verde o amarillo, una variedad muy extendida en el mundo, por lo cual este vino es producido en muchas zonas del planeta. vino blanco se consume habitualmente como aperitivo antes de las comidas, con el postre, o como bebida refrescante. Es maridado tradicionalmente con la carne blanca y también con ciertos tipos de quesos.​ Su consumo también ha sido habitualmente asociado al de pescados y mariscos.

Vino rosado

No es tan conocido como el tinto o el blanco, pero también tiene a sus adeptos. El vino rosado es aquel que tiene algo del color típico del vino tinto, pero solo lo suficiente como para darle un color rosa, que puede ir del claro al fuerte casi violeta, según las uvas y las técnicas de producción usadas. Hay muchas variedades que se hacen con este modelo de uvas.

Vinos de DO Alicante

En mi corazón guardo con mucho cariño los vinos de la Denominación de Origen de Alicante. Desconocidos para algunos y un elixir para los que lo conocen. Por ejemplo conozco la bodega de Bocopa, donde tiene viñas del Vinalopó y de la Foia de Castalla se sitúan a centenares de metros del nivel del mar, y están afectadas por un clima seco de pocas precipitaciones. Allí se sitúa la zona de producción de uvas tintas. Entre ellas reina sin duda la variedad identitaria de la Denominación de Origen Alicante, la Monastrell. Pero en esta zona se han adaptado también de manera extraordinaria otras variedades foráneas como la Cabernet Sauvignon, la Petit Verdot o la blanca Chardonnay. Se trata de suelos en general calizos y pobres. Lo que permite hacer vinos tintos y rosados de gusto denso y prolongada persistencia. Aquí se produce desde el tinto Ermita de Petrer hasta el rosado Terreta Rosé o el Marina Espumante Rosado.

Si tengo que quedarme con uno lo hago con Laudum. De color cereza granate, aroma rico en matices especiados y avainillado perfectamente integrados con el roble, que le confiere a la boca un equilibrio de carnosidad, estructura y persistencia propios de un vino de gran cuerpo.

Ya has visto que cada vino puede ir mejor para cada momento. Eso sí, luego eres tú el que decides cómo, cuándo, dónde y, sobre todo, con quién.

 

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